Era una expresión
muy utilizada por don Álvaro d´Ors en sus últimos años, y que manifestaba una
preocupación creciente en este gran teórico de la Filosofía Política
y observador de primera línea durante más de 70 años de la vida cultural,
jurídica y pública de Europa y América.
Todos defendemos
celosamente lo nuestro, nuestras
propiedades, nuestros bienes muebles e inmuebles, si hay peligro de lesiones o
robos ponemos cercas, alambradas, alarmas, guardias… Pero ¿quién siente como
propio lo público y lo defiende?





