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domingo, 1 de octubre de 2017

CON MOTIVO DEL PLEBISCITO EN CATALUÑA

"Amados jóvenes, sabéis bien cuánto me preocupa la paz en el mundo. La espiral de la violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. 

La paz - lo sabemos - es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Por eso, hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. 

Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! 

Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores."

(Juan Pablo II - Cuatro Vientos, 2003)

lunes, 2 de mayo de 2011

MEDITANDO EN LA MUERTE DE JUAN PABLO II

1. Los creyentes, y muchas personas de buena voluntad, que aspiran a un mundo donde haya sentido común, se respete a la familia, a la ley natural, al menos a una mínima vigencia de los valores de siempre, estamos en estos últimos tiempos con la sensación de atravesar un gran e inhóspito desierto. Amamos este mundo, porque es nuestro, porque lo ha hecho nuestro Padre Dios, porque encontramos aún ahora sintonías profundas en él de lo que nosotros somos. Y debemos amar estos tiempos porque son los que el Creador ha querido para nosotros. Por eso, no queremos ser catastrofistas, ni derrotistas, ni pesimistas. Pero continuamente nos desalientan tantas manifestaciones de inhumanidad, que en gran medida son consecuencia de la descristianización.