Todavía hoy cuando oímos hablar
de tolerancia, pensamos en la actitud respetuosa frente a formas de
comportamiento o ideas que no cuadran con la “moral tradicional”
supuestamente hegemónica, impuesta con el apoyo de las instituciones.
Pero la realidad es que el sentido común moral de nuestras sociedades ha
dado un vuelco, y ha surgido una nueva forma de ortodoxia hegemónica,
en particular en materia “de género”. Por eso la pregunta sobre si somos
tolerantes o no, debería hacerse en ambas direcciones. Es decir,
deberíamos preguntarnos también si quienes defienden la nueva visión
mayoritaria sobre la moral respetan modos de comportarse e ideas que no
son las suyas. Porque a la vista de los hechos, parece que la cultura
liberal ha pasado de ser una cultura de la tolerancia a estar centrada
en el “compliance”.
