lunes, 20 de febrero de 2012

ÉTICA INSTITUCIONAL: INSUFICIENCIA DE LA ÉTICA PERSONAL EN LA EMPRESA

Abstact de la ponencia presentada por Luis Manuel Calleja y Ricardo Calleja Rovira en el último Simposio de profesores de Política de Empresa discípulos de ANTONIO VALERO, Málaga, diciembre de 2012.

Una verdadera ética política no puede ser una mera ética de virtudes, y de fines, tiene que ser también una ética de instituciones. Las instituciones y la praxis política basada en ellas, desarrolla una específica ética interna: podríamos hablar de “virtud del actuar institucional”.

Toda moral política que quiera ser realmente moral habrá de pronunciarse ineludiblemente sobre cuestiones específicamente políticas relativas a los medios: a las configuraciones institucionales, procedimientos y operativas de la actuación empresarial que sean convenientes en cada momento concreto.

La empresa mercantil se puede considerar como un ente político, una institución que puede ahorrar esfuerzo al individuo al darle pautas de conducta que le eviten un cálculo permanente de utilidades sin sustituir el juicio prudencial y de la conciencia.

La mejora personal que la ética empresarial debe promover no tiene solo una dimensión subjetiva (la del comportamiento recto), sino también una dimensión objetiva: la recta configuración del trabajo, de las organizaciones, de todo el quehacer empresarial.  Es la parte estrictamente gobernable de la ética empresarial.

Aparte del comportamiento estrictamente personal da cada integrante que trata la ética empresarial ordinaria, es posible juzgar la eticidad de sus configuraciones institucionales y del comportamiento de las personas dentro de ellas.

 Existen herramientas profesionales para estos juicios dentro de la disciplina de la política de empresa que  incorpora este enfoque desde sus orígenes.

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