El
término “libertad”, según la primera acepción de la Real Academia Española, es:
“Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y
de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.”
La primera reflexión que nos merece esta definición, es que la libertad es inherente a la naturaleza humana. La libertad no la da el Estado, ni la Constitución, ni la benevolencia de los legisladores. Nadie tiene la potestad de otorgar o quitar la libertad a otros. La libertad sólo se puede reconcer, respetar y proteger. Y es la propia naturaleza humana la que le marca sus límites.
