lunes, 17 de agosto de 2015

MANOS ÁSPERAS - Emilio Carlos Tacconi

Manos de Dios Padre - Albrecht Durer
En Civilitas, desde el principio, hace ahora más de 25 años, insistimos a nuestros jóvenes que no se puede hacer nada importante por sí mismo, por la propia familia, por la Patria y por los demás, si no es siempre con esfuerzo, trabajo abnegado, fortaleciendo la voluntad, y sin tanta auto-compasión como ahora cultivan tantos jóvenes occidentales, cómodos y bien alimentados. 

En nuestras tareas formativas nos dirigimos sobre todo a quienes tienen afán de servir a través de la vida pública. También en este ámbito es imprescindible ser ejemplares en el espíritu de trabajo intenso y constante, llevado a cabo con la humildad de quien se sabe que administrador de algo que no es suyo. Por eso nos gustan estos versos del poeta uruguayo Emilio Carlos Tacconi:

MANOS ÁSPERAS

Tengo las manos ásperas,
pero hay pan en la mesa,
tengo las manos ásperas,
pero hay luz en la casa.

Tengo las manos ásperas,
me honra su aspereza ,
porque así han sido todas,
las gentes de mi raza.

No me avergonzó nunca
mi heredada pobreza,
ni me achicó tampoco
la humildad de mi traza.

Tengo las manos ásperas,
pero hay vino en la mesa,
tengo las manos ásperas,
pero hay paz en la casa.

Mientras en ricos guantes,
tu, las tuyas enfundas,
yo, por llenarme, todo
de asperezas fecundas,
quisiera veinte manos,
en lugar de estas dos.

Pues, si pulir un rumbo
me dejó tales huellas,
después de haber pulido,
la luz de las estrellas,
¡que ásperas las manos,
le habrán quedado a Dios!

3 comentarios:

alter dijo...

Mi tio, Juan Jose Moreno, recitaba esta poesia regularmente en la escuela del Prado, la audiencia lloraba. El fue mimado en la escuela por estos recitados, pero dejo de recitar cuando termino su sexto grado. Mis tias abuelas que hacian teatro en el Centro Artesano de Penarol seguramente estaban familiarizadas con la obra de Emilio Tacconi. Eran tiempos de participacion donde los obreros del ferrocarril podian dedicar sus horas libres, luego de jornadas agotadoras de trabajo, al teatro y a crecer. Les daba gran satisfaccion hacer teatro. Mi abuelo, Mario Moreno, participaba y ayudo a que mis tias abuelas participaran tambien desde temprana edad en el Centro Artesano de Penarol.

Unknown dijo...

Aprendí manos ásperas en cuarto de escuela el la teja.escuela 170 .desde ahí nunca he olvidado está poesía de Emilio Carlos Tacconi

Rossana dijo...

Asistí a la escuela 166 de Peñarol,donde él fue alumno de la maestra fundadora María Vittori.
Todos los años asistía a la fiesta de la escuela.
Estando en 6to año ,me toco recitar manos ásperas, delante de él, termine llorando,nunca olvidaré ése día,han pasado 42 años....